lunes, octubre 11, 2004

Gwenhwyvar

ingenuamente pensé que te había despegado de mi recuerdo; apenas te destierro y de inmediato surgen advertencias sobre mi precario ánimo a olvidarte. Nimué estuvo aquí, vi en su mirada los recuerdos y la desesperanza; te atraigo ante mi memoria, y me condeno a vagar en la soledad de mi alma destrozada; eso no es justo, no creo haber merecido tal distinción. Parece que me he condenado a borrar el brillo en mis ojos, eterno luto a mi razón sin sentido, el rey ha muerto, que viva el rey…

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22 años... Muy fácil decirlos, pero cuando trato de descifrarlos se me agolpan montones de emociones vividas y sentidas hasta la médula. Que...